Los albergues ganan terreno a pensiones y hostales y agotan las plazas para fiestas

Establecimientos modernos, céntricos y con habitaciones totalmente equipadas cuyo precio oscila entre los 17 y 28 euros por noche en plena Aste Nagusia. Es lo que ofrecen los tres albergues privados que existen actualmente en Bilbao y que acaparan el turismo juvenil de la villa en el período festivo. Este concepto de alojamiento, muy popular en el resto de Europa desde la década de los noventa, aterrizó en la capital vizcaína con la apertura de Akelarre, en el barrio de Deusto, hace dos años. Sus dueños fueron los precursores de un modelo que se amplió el pasado mes de junio con la inauguración de dos ‘hostels’. Botxo Gallery, frente al Guggenheim, y Ganbara, en pleno Casco Viejo, son las nuevas opciones para pernoctar en la ciudad a un precio asequible.

Las reservas de estos establecimientos de cara a la próxima Semana Grande certifican que este modelo está cuajando en Bilbao. A los más veteranos, que probaron suerte con Akelarre en el 2009, les avala una experiencia de dos años. «Desde que empezamos nos ha ido muy bien», dice Ainara Martínez, una de las responsables del negocio, que asegura que «tenemos reservas desde hace tres o cuatro meses, pero en julio ya se habían agotado casi todas las plazas». Los días grandes de fiestas ya no quedan camas, y entre semana sólo alguna suelta. Ahora, toca repartirse la clientela con los establecimientos que abrieron a principios de verano, pero eso no les preocupa en absoluto. «Este negocio estaba destinado a crecer en la ciudad, pero de momento hay sitio para todos», explica la dueña.

Estreno con fuerza

Las reservas tampoco se quedan cortas en los establecimientos ‘novatos’ de la villa. El Ganbara Hostel, ubicado en la calle Prim del casco histórico, también colgará el cartel de ‘no hay camas’ en Aste Nagusia. «Desde finales de julio estamos casi sin sitio, solo queda alguna plaza suelta para días entre semana», se alegra Oiane Morán, responsable de este albergue juvenil de llamativa fachada color pistacho. De las 72 plazas que ofrecen, apenas quedan siete para el primer fin de semana festivo, y no hay duda de que algún cliente llamará pronto para solicitarlas. «Las previsiones no pueden ser mejores, ya nos pasó algo similar con el BBK Live y seguro que ahora también vamos a llenar», se muestra convencida Morán.

En el Botxo Gallery ocurrirá más de lo mismo. Los turistas, que la última semana de agosto serán sobre todo jóvenes del resto de comunidades, ya copan sus dormitorios en las fechas clave. A pesar de que el precio por pernocta subirá de 19 a 28 euros, sus dueños tienen previsto hacer «pleno» en Aste Nagusia.

Pensiones perjudicadas

Los principales perjudicados del florecer de los albergues son los hostales y pensiones tradicionales, que acogían el turismo joven durante fiestas. La mayoría de ellos, ubicados en los barrios más añejos del ‘botxo’, esperan impacientes que se acerquen los festejos para ver si llenan las habitaciones porque, de momento, las reservas son más flojas que en otras ocasiones. José Francisco Alonso, dueño de la Pensión Mardones del Casco Viejo, considera que «este año, al igual que los pasados, está siendo más complicado». Además de la crisis, el responsable de este hostal con más de dos siglos de historia a sus espaldas considera que «los albergues ya nos están haciendo daño a pesar de que acaban de empezar a funcionar, y más que nos harán». Sus habitaciones están a sesenta euros, un precio que muchos jóvenes no pueden permitirse para pasar una noche fuera de casa. «Confiamos en la gente que siempre llega a última hora sin alojamiento reservado», se resigna.

El Albergue Municipal de Bilbao era, hasta no hace mucho, el único establecimiento de este tipo que existía en la ciudad. Ahora le han salido rivales situados, además, en zonas más céntricas de la urbe, y a precios muy similares. Desde el Ayuntamiento, sin embargo, creen que «no hay por qué alarmarse porque hay mucha demanda turística para este perfil». El Consistorio valora «el crecimiento de alojamientos económicos y para gente joven que está experimentando Bilbao en los últimos meses».

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